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Ileana Enesco (2001). Psicología del Desarrollo. www.enciclonet.esPSICOLOGÍA DEL DESARROLLOIleana Enesco. Universidad Complutense de MadridIndice Definición y objetivos Problemas de la psicología del desarrollo Un bosquejo histórico: cien años de Psicología del Desarrollo Teorías y Modelos del desarrollo- Primera mitad del siglo XX. La teoría Psicoanalítica. La teoría Conductista. La Teoría de Piaget. La Psicología de Vygotsky. Teorías innatistas y hereditaristas- La situación actual. El enfoque etológico. El enfoque del ciclo vital. El enfoque ecológico. Enfoques cognitivos1. Definición y objetivosLa Psicología del Desarrollo (PD) o Psicología Evolutiva se ocupa de las transformaciones quesufre el ser humano a lo largo de su vida en sus diversas facetas psicológicas y como ser social.Esto incluye el estudio de una gran variedad de aspectos que conforman al ser humano en sutotalidad y que, en la vida real, no pueden separarse. Sin embargo, la necesidad de acotarcampos de investigación a la hora de describir los procesos evolutivos obliga a diferenciar áreasmás específicas dentro de la PD.Actualmente, se suelen distinguir por lo menos tres ámbitos o ramificaciones de ladisciplina, conocidos como “Desarrollo Físico y motor”, “Desarrollo Cognitivo y Lingüístico” y“Desarrollo Social y de la Personalidad”.El primero aborda el estudio del crecimiento físico en distintas fases de la vida, eldesarrollo motor, el desarrollo del cerebro y otros aspectos del desarrollo psicofisiológico comola maduración sexual. Una preocupación fundamental es identificar qué determina estosprocesos y la forma en que interactúan distintos factores biológicos y medioambientalescondicionando el ritmo y la calidad del desarrollo psicofisiológico. [Ver cuadro Crecimiento ymaduración].Bajo la denominación de “Desarrollo cognitivo” suele incluirse el estudio evolutivo detodos los procesos psicológicos humanos, desde los más elementales o básicos, como lapercepción, la atención, la memoria o el aprendizaje, hasta los más complejos, como elpensamiento, la imaginación, el lenguaje, la actividad simbólica, el recuerdo, el razonamiento,etc., la mayoría de los cuales son típica y exclusivamente humanos (el vol. 2 del Handbook ofChild Psychology, 1998, incluye una amplia revisión de trabajos empíricos y problemas teóricosen torno a todos estos aspectos; véase también Carey, 1990, Flavell, Miller y Miller, 1993, Vasta,Haith y Miller, 1992).Por último, el término genérico de “Desarrollo Social y de la personalidad” incorpora elestudio de la vida afectiva y emocional del ser humano, el tipo de relaciones que establece conotras personas en distintos contextos sociales (familia, escuela, trabajo, etc.) y el papel queaquéllas desempeñan en el desarrollo de su personalidad y en su adaptación social. Otrosaspectos como la formación de la identidad personal y de género, el desarrollo de la conductaprosocial y del razonamiento moral, entre otros, constituyen temas de estudio de relevancia eneste ámbito (véase el vol 3 del Handbook of Child Psychology, 1998, López, Etxebarria et al.,1999, Rodrigo, 1994, Schaffer, 1997, Vasta et al., 1992).Esta compartimentación del desarrollo humano, a todas luces artificial, obedece a lacreciente especialización de la investigación en PD y las exigencias metodológicas que imponepero en ningún caso presupone que, por ejemplo, la calidad de las relaciones socioafectivas deun niño no tenga que ver con sus capacidades cognitivas o, incluso, con su nivel de desarrollomotor. No obstante, abordar el estudio científico del ser humano en su totalidad es una tareaprácticamente imposible y, de hecho, la mayor parte de la investigación básica se realiza entorno a aspectos muy específicos del desarrollo.Un objetivo común a las distintas ramas de la PD es identificar cuándo y cómo seoriginan los distintos procesos psicológicos y sociales, qué aspectos permanecen y cuálescambian con la edad, cómo son esos cambios y de qué dependen, es decir, qué mecanismosactúan para que se produzca el desarrollo y, por último, qué relación existe entre los diversosaspectos del desarrollo humano (físicos, emocionales, cognitivos, etc.).Como toda disciplina científica de naturaleza empírica, la PD busca no sólo describirsino también explicar y predecir la conducta humana. En este sentido, el objetivo último es1

Ileana Enesco (2001). Psicología del Desarrollo. www.enciclonet.esconocer los mecanismos que condicionan el desarrollo para predecir su curso futuro aunque, sinduda, este último aspecto es el más complejo e incierto.En la actualidad, la PD abarca el estudio de todo el ciclo vital, desde la concepciónhasta la muerte (ver entradas: etapa prenatal, primera infancia, niñez, adolescencia, edadadulta y vejez o senectud) y existen teorías muy diversas que compiten en la explicación deldesarrollo humano.2. Problemas de la Psicología del DesarrolloLos estudiosos del desarrollo humano coinciden razonablemente en lo que se refiere a ladefinición de los objetivos generales de la disciplina, sin embargo no hay consenso acerca deotros problemas como la naturaleza del cambio evolutivo, su dirección y las causas o factoresresponsables:. ¿Se trata de cambios cualitativos o cuantitativos?. ¿Son éstos continuos o abruptos?. ¿Tienen una única dirección o existen múltiples posibles?. ¿El cambio es progresivo y ascendente o no?. ¿Qué peso relativo tienen distintos factores (biológicos/genéticos; socioculturales, familiares,históricos, etc.)?, e incluso. ¿Qué aspectos se supone que cambian con la edad y cuáles permanecen estables?Una cuestión preliminar es la propia definición de desarrollo:. ¿Qué tipo de cambios se pueden considerar evolutivos y cuáles no?. ¿Qué requisitos debe tener el cambio para que se trate de desarrollo propiamente?La respuesta no es tan sencilla como aparenta aunque, en general, los psicólogossuelen convenir en que para hablar de desarrollo deben darse las siguientes circunstancias:a) el cambio ha de ser relativamente permanente y estable, no transitorio o fluctuante;b) relativamente sistemático y en un orden no aleatorio;c) progresivo o tendente a la complejidad (aunque en este punto hay menos acuerdo);d) y fundamentalmente, debe ser una función de la edad. [Ver Edad y cambio evolutivo].A la luz de estas características, parece relativamente sencillo decidir cuándo estamos ante uncambio evolutivo y cuándo no. Por ejemplo, aprender a conducir, memorizar (u olvidar) unnúmero de teléfono o estar bajo los efectos de un alucinógeno, son acontecimientos quesuponen un cambio de la conducta o pensamiento del individuo pero que no representanpropiamente desarrollo, mientras que logros como aprender a andar, adquirir el lenguaje y otrascapacidades simbólicas o lógicas, constituyen cambios ligados a la edad, permanentes yestables, progresivos, ordenados, y, lo que es crucial, universales o comunes a los distintosmiembros de la especie humana.Pero el panorama se complica frente a cuestiones como éstas: ¿qué procesos sonresponsables de que el niño adquiera el lenguaje, aprenda a dibujar o llegue a razonar conlógica?, ¿son los mismos para todos estos logros?, ¿son semejantes a los que permitenaprender a conducir o memorizar un número?No hay una única respuesta a ello pues depende esencialmente del marco teórico dereferencia y de su concepción acerca del desarrollo. El que algunas conductas sean comunes alos miembros de la especie (como el lenguaje, la marcha, etc.) mientras que otras sonparticulares o idiosincrásicas se explica de modo diferente desde cada perspectiva.La teoría conductista, por ejemplo, asume que todo lo que llamamos desarrollo no esmás que aprendizaje y que, por tanto, los mismos mecanismos de asociación, repetición ypráctica subyacen a la adquisición de todas las conductas, desde las más elementales hasta lasmás complejas.Otras teorías consideran, por el contrario, que desarrollo y aprendizaje son procesosdiferentes. Aunque la mayoría de los psicólogos evolutivos adoptan esta última perspectiva, lasdiferencias teóricas no son, por ello, menos marcadas. Se puede concebir el desarrollo comoresultado de un proceso fundamentalmente madurativo y, en este caso, no habría diferenciasesenciales entre desarrollo y maduración (véase Teorías innatistas), o como un procesodiferente tanto del aprendizaje como de la maduración a la vez que inseparable de éstos (véaseTeorías constructivistas).¿Herencia o medio? Una discusión estérilMuchos psicólogos se siguen preguntado por el carácter hereditario o no de una diversidadde aspectos (la inteligencia, las aptitudes, el temperamento, la sociabilidad, los trastornosmentales, etc.): ¿qué conductas dependen de factores hereditarios y cuáles son efecto delaprendizaje o la experiencia?, ¿cuánto hay de innato y cuánto de adquirido en una conductadeterminada?Frecuentemente se ha buscado una solución de compromiso entre innatismo yambientalismo caracterizando el desarrollo como un continuo que va desde conductas quedependen fundamentalmente de la maduración (herencia) hasta conductas que dependensobre todo de la experiencia y el aprendizaje. Por ejemplo, algunas conductas aparecen sin2

Ileana Enesco (2001). Psicología del Desarrollo. www.enciclonet.esnecesidad de un aprendizaje deliberado, es decir, sin que nadie se las enseñe al niño y sinque éste tenga que observarlas en otros: las conductas reflejas, el desarrollo sensorial ymotor temprano, las expresiones emocionales, etc., no se aprenden en el sentido tradicionaldel término.Efectivamente, el bebé no necesita que le enseñen a mamar, ni a mirar, oír u oler,ni a mantenerse erguido en la cuna, ni a llorar, sonreír o balbucear. Estas conductasaparecen como si siguieran un curso programado por la maduración, que no necesita deaprendizajes específicos. Al contrario, el niño parece requerir una gran cantidad deexperiencia y práctica para llegar a dominar su lengua, para leer, escribir o para alcanzar lasformas avanzadas de razonamiento e inteligencia. En suma, según esta perspectiva, eldesarrollo incluye conductas que surgen porque están programadas (heredadas) y conductasque se aprenden.Sin embargo, esta solución, como las opciones anteriores, representa una falsaoposición innato-adquirido, veremos porqué. Si entendemos por heredado aquello que estácodificado en los genes (ADN) y por adquirido aquello que es resultado de la experiencia (elentorno), ¿podría concebirse un rasgo o conducta que dependiera sólo de lo genético o sólode lo aprendido? Decididamente, no. No existen genes aislados de entorno, ni conductas queno tengan raíces, siquiera remotas, en los determinantes genéticos del organismo. Nisiquiera el cigoto (óvulo fecundado) y su desarrollo ulterior en embrión, pueden concebirsecomo un sistema menos expuesto al entorno o más dependiente de las característicasgenéticas: su desarrollo ocurre, desde el principio, en interacción permanente con el entornoquímico, físico y sensorial dentro del útero, y resulta imposible distinguir la influencia de losgenes de la del entorno. Tan inconcebible es que el código genético (genoma) se exprese enel vacío (sin entorno) como que una conducta o rasgo (fenotipo) se deban exclusivamente ala influencia del entorno (sin genes). Si así fuera, no habría restricciones en lo que unorganismo puede adquirir o llegar a ser, y es obvio que las hay. Incluso los mamíferos conmayor capacidad de aprendizaje, como el hombre, no pueden aprender conductas que síexhiben otras especies y, a la vez, no pueden evitar adquirir conductas propias de suespecie, como el lenguaje.En realidad, tal como señaló el psicólogo norteamericano Donald Hebb, cualquierconducta es 100% debida a la herencia y 100% debida a la experiencia, y se valió de unaingeniosa metáfora para explicar esta aparente paradoja. Piénsese en un rectángulo: su basey su altura representan, respectivamente, el entorno y la herencia (genotipo). El área delrectángulo representa el fenotipo, es decir, los rasgos y conductas del individuo. ¿Puedealguien pensar que el área de un rectángulo depende “más” o “sólo” de su base que de sualtura, o a la inversa? Parece obvio, pues, que carece de sentido intentar medir o separar lainfluencia relativa de la herencia y el ambiente en el desarrollo.3. Un bosquejo histórico: cien años de Psicología del DesarrolloEl interés por entender cómo nos convertimos en seres humanos dotados de lacapacidad de hablar, pensar, razonar o tener sentimientos morales ha preocupado a filósofos yeducadores de todas las épocas. Sin embargo, como disciplina científica, la PD tiene poco másde 100 años. Quizá porque los cambios que sufre el niño hasta convertirse en adulto son tanpróximos y cotidianos, el estudio sistemático del desarrollo humano no interesó especialmente alos científicos hasta épocas muy recientes.Hay, no obstante, algunos antecedentes notables, como es el caso de Tiedemannquien, en 1787, publica las observaciones que había realizado del comportamiento de su hijo ensus primeros años de vida. Los historiadores de la PD suelen reconocer en este trabajo el primerestudio sistemático sobre el desarrollo infantil que haya llegado a nuestras manos. Sin embargo,será la obra de Wilhelm Preyer (1841-1897) la que marque el inicio del estudio científico delniño. En 1881-82, Preyer publica un libro que contiene no sólo una minuciosa descripción dealgunos de los hitos evolutivos más importantes en la primera infancia (basada en laobservación de su hijo), sino también interesantes reflexiones de naturaleza teórica sobre elorigen de las funciones psicológicas. Las ideas de Preyer estaban muy influidas por la teoría dela evolución de Charles Darwin por lo que no es raro que se planteara problemas como larelación entre la ontogénesis (es decir, el desarrollo del individuo) y la filogénesis (o desarrollode la especie), así como la necesidad de comparar distintas especies para dar respuesta aalgunas cuestiones evolutivas. El propio Darwin, y como él otros notables científicos del sigloXIX, ha